ARQUITECTURA, SALUD Y BIENESTAR

ARQUITECTURA, SALUD Y BIENESTAR

Satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar

la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. 

Informe Brundtland

 

El concepto de sostenibilidad como lo conocemos actualmente surgió hace más de 30 años. En la arquitectura, esto detonó diversas estrategias que, de alguna manera, culminaron en la creación de estándares, guías y normativas enfocadas al desarrollo sostenible en el entorno construido.

Entre las estrategias que se llevaron a cabo y a partir de la identificación de diversas áreas de impacto, surgieron las certificaciones en sostenibilidad. La primera de ellas, BREEAM, en el Reino Unido, y de la mano de ésta, LEED, HQE, Green Star, Passivhaus, entre otras.

Esto dio origen a un crecimiento exponencial de los edificios que buscan implementar estrategias que cubran los requerimientos de las certificaciones, así como sus áreas de impacto, a fin de cumplir con los objetivos de desarrollo sustentable planteados por la Organización de las Naciones Unidas.

Sin embargo, la crisis medioambiental y la situación socioeconómica del mundo han provocado que el enfoque de la edificación sustentable se vaya modificando; incrementando los requerimientos y buscando impactar en áreas “olvidadas”; entre ellas, la salud y bienestar de los ocupantes.

Lo anterior ha detonado la segunda oleada de la sostenibilidad, con certificaciones como WELL Building Standard, Reset y Fitwel; sin embargo, la importancia principal de la implementación de las estrategias consideradas por dichas certificaciones radica en los beneficios que representan para nuestra sociedad actual, los usuarios de un edificio, los empleados y, además, para las empresas.

Aproximadamente 70 por ciento del impacto en la salud humana depende de nuestro ambiente inmediato y nuestro comportamiento. Los humanos pasamos casi 90 por ciento de nuestras vidas en espacios interiores y 2 mil 80 horas al año son en nuestros espacios de trabajo, por lo que un gran enfoque de la implementación de estas estrategias se ha centrado en edificios de oficina. Es así como surgen los Edificios de Alto Desempeño (High Performance Buildings).

Las empresas destinan 90 por ciento del costo a salarios y beneficios para sus empleados, por lo que rápidamente han buscado implementar estas estrategias de bajo costo y alto impacto benéfico, que pueden traducirse hasta en 6.7 por ciento de incremento en utilidades anuales.

 

Gráfica: Taller Híbrido Fuente: The Gensler Design + Performance Index.

 

Mientras que un edificio tradicional se basa en el costo inmediato, los edificios de alto desempeño utilizan el concepto costo de ciclo de vida, los cuales están diseñados para mejorar la experiencia de los usuarios y el desempeño económico, mientras mitigan los impactos medioambientales de los inmuebles tradicionales.

Los edificios de alto desempeño se enfocan en un cuidado de la salud y bienestar de las personas por medio de la intervención a elementos estratégicos de diseño y operación del edificio, así como del comportamiento de sus ocupantes; fomentan la productividad, el confort y la salud, al tiempo que reducen el uso de energía y el impacto ambiental.

Como arquitectos, es nuestra responsabilidad desarrollar espacios que vuelvan una prioridad el concepto de desarrollo sostenible para enfrentar la crisis climática y energética en la que nos encontramos; sin embargo, como seres humanos, si queremos mejorar nuestro futuro, nuestra sociedad y nuestro planeta, debemos integrar estrategias con beneficios intrínsecos hacia la salud y bienestar de los usuarios de los espacios que desarrollemos, mediante estrategias claras y con resultados tangibles.

 

Por: Arq. Jorge Alberto Escobedo González


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