De la basura a la lectura. Biblioteca Parque Villa-Lobos en São Paulo

De la basura a la lectura. Biblioteca Parque Villa-Lobos en São Paulo

La Biblioteca Parque Villa-Lobos (BVL) es un lugar particular. Además de ofrecer libros para préstamo y ambientes para estudiar, como toda biblioteca, la BLV es también una experiencia diferente de lectura, aprendizaje y diversión.  Inaugurada en 2015, se construyó sobre un terreno que sirvió como un gran depósito de basura a cielo abierto, y ahora aspira a convertirse en la mejor del mundo al lado de centros de Estados Unidos, Holanda, Noruega y Singapur.

 

Aparatos capaces de traducir palabras escritas al braille, talleres de nuevas tecnologías para ancianos y un espacio para las clases de yoga son algunos de los atractivos que han llevado a la Biblioteca Parque Villa Lobos, en São Paulo, a ser una de las finalistas del Premio Biblioteca Pública 2018. Su acervo, constantemente actualizado, se enfoca en la literatura y en aspectos ambientales. Está formado por libros, revistas, periódicos, libros electrónicos, HQs, DVDs y CDs, además de libros en braile y audiolibros, destinados a personas invidentes.

Precisamente este aspecto, la inclusión social −una prioridad en las bibliotecas contemporáneas−, fue tomado en cuenta para la nominación.  Además de los aparatos capaces traductores la BVL ofrece la posibilidad de convertir libros en audio, hojear páginas o imprimir imágenes en relieve como algunas de las herramientas disponibles para los usuarios con discapacidad.

El reconocimiento del país sudamericano al premio de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA)  es inédito pero no sorprende, puesto que lo preceden espacios icónicos en São Paulo como el SESC Pompeia −de la arquitecta  Lina Bo Bardi− cuya esencia comparten. Se trata de proyectos monumentales destinados a fortalecer los vínculos comunitarios.

“Esa nominación es particularmente importante para nosotros aquí en Brasil, porque estamos junto a finalistas de países que tienen una fuerte tradición de invertir en la lectura, cultura y biblioteca”, explica Pierre André Ruprecht, director de SP Leituras, la organización que gestiona el espacio.

Otro concepto importante presente en la BLV es el de “Biblioteca viva” es decir, un local en el que lo importante no es el acervo, sino la comunidad. En esta biblioteca, las estanterías llenas de libros le ceden el protagonismo a una tienda de hilo que ocupa el centro del salón de tres plantas, donde se distribuyen hamacas en las que las personas leen, charlan o incluso duermen. La luz natural del sol y el aire fresco de las inmediaciones del parque abundan en las diferentes secciones que conforman el edificio, amueblado con cómodos sofás y sillones que dan la sensación de estar en el salón de casa en un fin de semana.

El silencio tampoco es una normativa. En el marco de la contemporaneidad, cada usuario ocupa el espacio en un ambiente de libertad y respeto. De igual manera, la adaptación del sitio, la pluralidad de actividades en la Biblioteca Villa Lobos -que acoge más de 900 eventos culturales al año-  llamó la atención de la IFLA y resultó en su nominación.

Pero el director subraya que adaptación no es lo mismo que resignación. En su opinión, las bibliotecas siguen como un “espacio para la construcción autónoma del conocimiento”.

“La biblioteca tiene que proporcionar acceso y ser el escenario para discutir y crear. Siempre tiene que haber estas tres visiones: acceso, discusión y creación”, expresa. A partir de estos elementos, la biblioteca tiene el poder de acercar la cultura y la literatura clásicas a las nuevas generaciones, un movimiento considerado “esencial” en la era de las llamadas fake news.

“El volumen de información que está disponible es absurdo y por encima de nuestra capacidad de procesamiento. Entonces el papel de la biblioteca y sus profesionales es ayudar a seleccionar la información que puede ser importante”, recalca Ruprecht.

La nominación al premio de la IFLA, opina el director, puede mostrar a los “políticos, dirigentes y gestores de cultura” de Brasil y de otras naciones, que es viable hacer un fuerte trabajo social por medio de estas instituciones del saber. En ese sentido es un reflejo de una política estatal encaminada a favorecer los espacios de cultura como sitios formativo-recreativos, una apuesta a la educación.

“Las bibliotecas son la herramienta cultural más cercana a las poblaciones de baja renta y son capaces de generar un impacto social muy positivo siempre y cuando sean promovidas con acciones constantes y consistentes”, remata el director.

Independientemente del premio, la BLV ya es reconocida internacionalmente y lo más importante, puede enorgullecerse de haber cumplido sus objetivos primordiales: hacer comunidad, promover la inclusión social por medio de la lectura e incentivar el placer de la leer en todos los ciudadanos, de todas las edades y géneros. Por ello y más, larga vida a la biblioteca “viva” de São Paulo.


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