Escuela primaria de Jarácuaro, Michoacán: la construcción de las escuelas cardenistas de los años treinta.

Escuela primaria de Jarácuaro, Michoacán: la construcción de las escuelas cardenistas de los años treinta.

Conozcamos, a través de la historia de esta escuela, cómo fue el proceso de materialización de la llamada “educación socialista” que impulsó el presidente Lázaro Cárdenas y que sirvió como un proyecto de integración entre Estado y escuela, entre la nación y su formación cultural.

 

En diciembre de 1934, el Congreso de la Unión aprobó la propuesta del Partido Nacional Revolucionario de modificar el artículo 3º constitucional. Con ello dio inicio lo que hasta entonces sería la reforma educativa más controvertida en la historia moderna de nuestro país. El artículo reformado establecía el carácter socialista de la educación impartida por el Estado y declaraba que esta debía combatir el fanatismo mediante la difusión de un concepto racional y exacto del universo y la vida social. En este contexto de cambio sobre las nociones de la enseñanza y el aprendizaje, era lógico que tanto los maestros como las escuelas, jugaran un papel fundamental en la vida mexicana durante esta década.

Como sabemos, los maestros se convirtieron en una especie de misioneros que debían introducirse en las zonas más agrestes, alejadas, difíciles de la geografía tanto política como física de México para propagar un nuevo mensaje de unidad nacional a través de la una cultura común, al mismo tiempo que ayudaba a desarticular arraigadas redes locales en las comunidades, mismas que eran consideradas por el gobierno como nefastas para sus intereses. De esta manera, las escuelas se convirtieron en “agencia y símbolo de las luchas libertarias contras los sectores dominantes, caciques regionales y terratenientes” y las poblaciones, después de un proceso de difíciles negociaciones, lograron apropiarse de ellas y las convirtieron en un espacio que afirmó su identidad y autonomía.

Así, la llamada “educación socialista” sirvió como un proyecto de integración del Estado y la escuela tuvo una importancia relevante en la construcción de la nación y en la formación cultural de la misma, además de que ayudó al presidente Cárdenas a dar al partido gobernante una base civil popular y facilitó la formación de organizaciones nacionales obreras, campesinas y docentes. Sin embargo, conseguirlo fue una tarea bastante ardua. Para ejemplificar un poco este proceso, encontramos el caso de la construcción de la Escuela Primaria de Jarácuaro, Michoacán, una de las islas del lago de Pátzcuaro y que se encontraba en la tierra natal del presidente de la República.

La Isla de Jarácuaro parecía un lugar ideal para elevar una de las nuevas escuelas debido a su ubicación en una zona que todavía contaba con una importante base de población de origen tarasco. Según noticia de la época, sus modos de subsistencia eran todavía muy precarios y su sistema de vida era en un ochenta por ciento “el mismo que antes de la conquista”. En la isla en aquel momento vivían alrededor de 900 habitantes y la población escolar era de unos doscientos niños. Así, la construcción de la escuela fue encargada en 1937 al arquitecto Alberto Le Duc, autor también del teatro conocido como Emperador Caltzonzin de Pátzcuaro en 1936 y el cual fue edificado sobre lo que había sido un antiguo convento agustino del siglo XVII.

El arquitecto ya conocía la zona y es probable que no se le dificultara elaborar el proyecto que contemplaba un edificio de dos plantas en la que además de incluir los salones adecuados para la enseñanza, talleres y la práctica de ciertas actividades culturales, se debía agregar los servicios necesarios para alojar a seis maestros con sus respectivas familias, y una sala para el servicio médico de toda la isla. El problema en realidad era que ni en el lote asignado para la escuela, ni en toda la isla se contaba con agua potable, drenaje ni energía eléctrica. De esta manera, la construcción de la escuela se convirtió en el pretexto para llevar toda esta infraestructura al lugar.

El edificio fue elaborado con materiales accesibles en la región, la cimentación y los muros se hicieron de piedra y además contaba con “soleras de liga de concreto armado sobre el rodapié y a la altura de los cerramientos en ambos pisos. Los entrepisos y los techos son de bóveda de ladrillo de dos capas sobre vigas de madera.” Para traer todos los demás materiales también se tuvo que construir un muelle provisional y ocupar los brazos de muchísimas personas para impulsar los lanchones construidos especialmente para transportar las cantidades de material que se requerían a través del lago. Al parecer esta edificación fue tan singular, que Cárdenas visitó la obra en varias ocasiones.

La obra duró alrededor de unos siete meses y tuvo un costo total, según el propio arquitecto, de noventa y cinco mil pesos incluyendo en la suma todas las obras de urbanización que se hicieron, los muelles y el servicio de agua y luz en la isla. Si bien el edificio es simple, modesto y se adapta a las demás construcciones de la zona su valor radica tanto en las circunstancias en las que fue construido, como en ser uno de los últimos echos bajo el programa de la “educación socialista”. En 1938 Cárdenas ya no pudo aguantar más la presión de otros grupos que también se encontraban conflictuados por la expropiación petrolera, además de que el levantamiento cedillista lo llevó a pactar con gobernadores que no estaban dispuestos a seguir cediendo poder en cuestión educativa.

La Escuela Primaria de Jarácuaro sigue en pié a pesar de sus más de 80 años de existencia.

 

Por Paulina Martínez Figueroa


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