México, la UNESCO y el Patrimonio en peligro

México, la UNESCO y el Patrimonio en peligro

Ante la reciente situación que pone en riesgo el nombramiento de Ciudad Universitaria como Patrimonio de la Humanidad, es necesario difundir la importancia de este legado y saber qué ocurre con los sitios patrimoniales en riesgo.

 

A México y la UNESCO los une una relación duradera. Nuestro país tuvo una participación muy significativa en este organismo desde el momento mismo de su concepción y aportó a sus filas un miembro destacado, Jaime Torres Bodet, quien contribuyó a su construcción y consolidación.

El actuar de nuestro país en la UNESCO se ha guiado por la siguiente convicción: en la medida en que un pueblo conoce su cultura, se enorgullece de su patrimonio cultural y cuida de sus bienes naturales. Así, adquiere herramientas y fortalezas para hacer frente a todos los desafíos que se le presenten.

Cabe mencionar que México es el país de América Latina y el Caribe con el mayor número de sitios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, lo cual es motivo de orgullo pero también de una gran responsabilidad. Asegurar su preservación es tarea de todos los mexicanos.

Es por ello que ante la reciente situación que pone en riesgo el nombramiento de Ciudad Universitaria como Patrimonio de la Humanidad, necesitamos difundir la importancia de este legado y saber qué ocurre con los sitios en riesgo.

En primer lugar, el Comité del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO añade el sitio en una lista de Patrimonio en peligro siguiendo las directivas del capítulo II, art. 4 de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural. Ahí aparecen todos los sitios que presentan el riesgo de ser destruidos por conflictos armados, catástrofes naturales o la destrucción del medio ambiente por causa humana (turismo masivo, construcciones invasivas, etc.)

La inclusión en la lista de patrimonio en peligro obliga al comité del Patrimonio de la Humanidad a desarrollar y adoptar, junto con el país concerniente, un programa de medidas correctoras y el consiguiente control del estado del sitio, con el fin de devolverlo a la lista ordinaria lo antes posible. En caso de no prosperar las negociaciones, el comité revoca la designación como Patrimonio Mundial. Tal fue el caso del Santuario del Oryx árabe en Omán en 2007, y el Valle del Elba en Dresde, Alemania, en 2009.

Es necesario actuar antes de llegar a tal grado, y recordar las palabras de Jaime Torres Bodet, quien, en su mensaje para el quinto aniversario de la ONU, decía: “Al mito nacido de nuestra angustia, opongamos la verdad de una solución que satisfaga a la razón humana y que justifique la esperanza en un porvenir menos inclemente… No se trata de abolir derechos. Lo que urge, por el contrario, es extender el beneficio de los derechos a la más amplia fracción de la humanidad”.

 

Por Laureana Martínez Figueroa


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